No se sabe con exactitud el origen del Gato Persa, y si bien, podría pensarse que lo lógico sería decir que son originarios de Persia, no hay mucha información sobre cuándo y dónde surgieron; pero, existen varios documentos históricos que registran a gatos de pelo largo en Jorasán, Persia, y en aquellos tiempos, cuando estos gatos se dieron a conocer en Europa y Medio Oriente, se reconocieron como originarios de la región persa, porque de ahí se exportaban.
Los Gatos Persas, además de su historia y su genética, comparten mucho con el Gato de Angora.
El Gato Persa es una de las razas de gatos más antiguas del mundo y se puede ver representado en jeroglíficos desde 1684 AC.
El pelo del Gato Persa puede llegar a medir entre 10 y 15 cm y sus colores varían entre blanco, negro, azul, chocolate, lila, rojo y crema.
El Gato Persa tiene un cuerpo robusto y compacto con patas gruesas y cortas, su cabeza es ancha y redonda, la nariz chata, su cola es corta y su pelo es abundante con una textura fina.
El largo pelo del Gato Persa necesita mucho cuidado, y, además de una alimentación especializada, esta mascota también requiere de grooming periódico.
Además de ser muy amigable, el Gato Persa es una mascota muy perezosa, esta característica la hace muy dócil y fácil de manejar.
El Gato Persa también se le conoce como el “persa de pelo largo” o “pelo largo